Como decisores de marketing, nos topamos con una interrogante constante al momento de lanzar una página web, una e-commerce o un aplicativo móvil: ¿mi proyecto tendrá el éxito esperado? La respuesta –positiva o negativa suele llegar meses después, cuando nuestro público objetivo ha tenido contacto con la plataforma en cuyo desarrollo y lanzamiento hemos invertido largo tiempo, dinero y recursos.

Esto ocurre porque la mayoría de agencias y centros de desarrollo aún emplean el modelo “desarrollo en cascada”, que ordena de forma rigurosa las etapas de un proceso de creación de software, de manera que para el inicio de una nueva etapa se debe finalizar la anterior. Así los proyectos demandan tiempos amplios de desarrollo a costos elevados, con resultados poco redituables en muchos casos.

En respuesta a este método tradicional de trabajo surgió, hace más de 5 años, el modelo Lean UX basado en la experimentación. Lean UX elimina los residuos de un proceso de diseño normal y rompe las barreras que han mantenido a los desarrolladores de software aislados de las necesidades reales del negocio.